¿Recuerdan cuando Carrie hablaba en varios episodios de la situación que atravesaba el país y de que Big tenía el corazón bloqueado para querer tener una relación? Bueno, en este caso, Big soy yo.
Mi corazón no siempre fue frío ni estuvo cerrado con un candado; o, al menos, eso creo yo. Porque no recuerdo la primera vez que bajé las murallas sin complicaciones o sin que la otra persona tuviera que esforzarse por ver a través de una ventana de mi alma. Para mí, el amor viene acompañado de miedo, tristeza y dolor. Porque, al final del día, la otra persona tiene demasiado poder sobre nosotros. ¿O acaso nunca los dejaron con todo el amor en las manos? Quizá por eso me cuesta tanto amar y soltar, porque pienso constantemente en que terminaré con todo mi amor entre las manos, sin saber qué hacer con él.
Me parecen curiosas esas personas que salen con alguien y, en un par de semanas, están inmensamente enamoradas, llenas de felicidad, ilusión y "amor", gritando que encontraron a su otra mitad y que el mundo está lleno de colores.
Para mí, el amor y las relaciones suelen verse más llenos de confusión y de silencios, de no querer expresar nada. Consisten en perderme a mí misma sin entender qué siento. O, mejor dicho, precisamente en este momento me siento así: perdida. Mi corazón sintió una chispa hacia alguien, pero también es demasiado centrado y está lleno de lógica. No funciona únicamente desde la emoción; también es guiado por la razón.
Ha visto todas las múltiples posibilidades negativas que traería sentir algo por aquel hombre que apareció en mi vida; lo malo que sería volver a amar a alguien del pasado, lo difícil que es conocer a otras personas y lo frustrante que resulta pensar en hablar de mí con alguien nuevo.
Qué envidia me producen esas personas que aman sin miedo, porque yo solo sé levantar muros alrededor de mi corazón y mantenerlo bloqueado ante cualquier posible daño o herida que pueda sufrir a manos de otros.